Namaste - Joel López photographer

ESP / 11 julio de 2011

Llegamos el uno de febrero, de acá hasta ahora parece que el tiempo ha entrado en otro dimensión, no se en qué día estamos y nunca acierto la hora; en realidad se que ha pasado poco tiempo, pero de una gran intensidad. Estuve en India hace más de 5 años, aún y así me ha vuelto a sorprender, aunque la estoy viviendo con una actitud mas madura y pausada. Los primeros días en New Delhi fueron muy difíciles; mi compañera de viaje, María, entró en estado de schok y quería regresar.


Los primeros días en New Delhi fueron muy difíciles; mi compañera de viaje, María, entró en estado de schok y quería regresar. No es nada extraña esta reacción, más bien es una reaccion completamente normal. Cuando llegas a este país los sentidos tienen que funcionar al 100×100 por la cantidad de información que les llegan. Nada más llegar lo primero que te envuelven son los olores. Olores a putrefacción, incienso, cloaca, flores, excrementos de animales, perfumes etc… Después te envuelve la contaminación, la visión se vuelve amarillenta, de una densidad insoportable. Después te envuelven los sonidos: miles de personas hablando, riendo, chillando y miles de coches, motos y bicicletas pitando, todo se mezcla en una corriente imparable como la de un océano. Entonces empiezas a ver escenas de las cuales no estás ni preparado ni acostumbrado. Y te tienes que acostumbrar si es que te quieres quedar. Tienes que saber que aquí hay otras reglas de juego, aquí nuestra individualidad queda diluida como un grano de arena en el desierto del Sáhara. Aquí somos un más de los 1400 millones de personas que viven, no somos nada mas que una persona más y en este país es de lo que más disponen.

Después de tres días fuimos a Rhisikeish, que es donde estamos ahora, un pueblo del Himalaya a 300 km al norte de New delhi. Es conocido porque aquí vienen muchos occidentales ha hacer clases de yoga. La María quería hacer pero se lo ha pensado mejor y prefiere aprovechar el tiempo viajando. El tercer día fuimos a visitar unas cascadas de agua que están a unos pocos km. Los primeros 2 km anduvimos por una carretera asfaltada, entonces cogimos un camino de montaña. No encontramos la cascada y llegamos arriba de la cima donde había una veintena de personas construyendo una casa. Preguntamos donde estaban las cascadas y nos dijeron que eran bajando a la izquierda y que siguiendo el camino arriba había un pueblo. Decidimos ir para arriba, y unos minutos más tarde empezaba un camino asfaltado. Lo cogimos y de repente apareció un valle lleno de flores y al fondo una casas de montaña muy humildes. Dos niños de aspecto mas nepalés que indio nos vinieron a recibir. Nos sentamos ha charlar con ellos y apareció un hombre de unos sesenta largos, invitándonos a su jardín. El jardín era espectacular, habían más de cien clases de flores y Chandan utilizaba algunas para hacer remedios naturales ya que es el doctor del pueblo. Nos presentó a su mujer Misuri y estuvimos todo el día con ellos. Eran sencillamente maravillosos, amor en estado puro.Visitamos también a sus vecinos y todo el mundo tenían muy buena energía; parecía que todo estaba en una armonía casi perfecta con la naturaleza, incluso los animales, que en India están famélicos y descuidados, parecían felices. Llegó la hora de marchar y quedamos en volver en un par de días. Al despedirnos nos dieron un abrazo, un abrazo de verdad de esos que sientes a la persona cerca y el calor de sus brazos.

Después de bajar la montaña al camino que nos traía a nuestro pueblo encontramos una chica de Madrid llorando en la carretera, le preguntamos y nos explicó medio llorando que estaba al lado del río y que vio como un chico y a una chica indios se cayeron al río y la corriente se lo llevó y que el chico fue absorbido por un remolino y que murió delante suya, y ella impotente no podía hacer nada por que la corriente era muy fuerte, y allá ante sus ojos vio como el chico se le escapaba la vida mientras le miraba a los ojos. Nosotros que estábamos en un estado de felicidad y de repente la vida real, pero así es India un país de extremos, ves la felicidad y la tristeza en estado puro. La dualidad es la principal característica de este país.



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